La muerte.

La muerte... se suele denominar con el término de un tabú, puesto que le tenemos en la mayoría de los casos un pánico capaz de superar todo.
La muerte, consideramos que no hay nada peor...
Nos equivocamos. Hay muchas otras cosas peores que éste dicho tabú, puesto que la muerte, es como quien nace. Ley de vida.
La muerte equivale a un final, un final de todo...
El final de levantarte cada mañana con los ojos entre abiertos deseando que llegue la noche otra vez para recuperar el sueño perdido.
El final de cada p a s o, de cada latido, de cada beso...
pensar que cada conjunto de cosas, aunque sean lo más mínimo, sólo ocurren una vez.
Yo pienso, que deberían de existir dos vidas, en las cuales la primera sea como una especie de preparamiento, de advertencia sobre las cosas que debemos rectificar, como una prueba.
Básandonos en la realidad, si que es cierto que debemos aprovechar c a d a   i n s t a n t e , puesto que ni el mísero segundo volverá a ser repetido.
Pienso, que cada día debemos intentar realizar cosas diferentes, no estancarnos en la r u t i n a, y de ésa manera la memoria será mas compleja, conteniendo a su vez miles de recuerdos diferentes.
La vida se suele semejar a un c a m i n o, en el cual se puede encontrar en muchos casos piedras insaltables, también flores... pero como todo camino, tiene un final, ese final al cual llamamos muerte. No debemos quedarnos nunca con la sensación de que algo terminó, sino sentir la satisfacción de que si terminó es porque empezó.
S u e l e n    d e c i r   q u e   t o d o   t i e n e    s u   p r i n c i p i o   y   s u    f i n a l ,   p e r o   e n   r e a l i d a d  , lo único que empieza y acaba es la vida, puesto que las demás cosas, somos nosotros los causantes de que exista éste principio y ése final...

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Soy así, porque tú me imaginas así.

Que como te mueras, yo no existo.

Porque existo, al tu imaginarme.

Que si tu te quemas, yo ardo.

Si tu sufres, yo me inundo en lágrimas.

Si tu sonríes, yo soy la niña más feliz del mundo.

Si tu te ahogas, yo llevo siglos en el fondo del mar.

Si tu andas, yo corro.

Si tu eres feliz, yo soy más.

Porque al fin y al cabo, tu felicidad,

es mi felicidad.


Curiosas, curiosas las flores, porque en ellas hay un abrazo para tí. Un beso. Una caricia. Un te quiero. Un adiós. Un hasta luego. Un te echo de menos. Una lágrima. Una mueca. Una sonrisa...

Que bonito es sonreir, ver la vida de otra manera, de esa manera en la cual ni nada ni nadie puede sacarte ésta sonrisa dibujada en tu cara.
Que bonito es reir, ser uno mismo, gritar al mundo que tienes el mayor tesoro que muchos no tienen: la felicidad .
Sin embargo hay veces que este tesoro de aparta por un tiempo . . .