Y te quedas solo, pensando, oyendo las olas sin el murmullo de las personas. Un par de niños con una pelota azul de goma espuma corretean por la orilla mientas los padres están sentados en dos sillas naranjas las cuales situadas en arena con más espesor.
Me quedo mirando la espuma de las olas. Cada una de ellas me recuerda a algo distinto. Algunas me recuerdan a tí, otras al verano, a los deberes, a madrugar por la mañana con los ojos cansados.
Pero decido no pensar en el futuro, ni intentar realizar planes innecesarios. Decido centrarme en el presente.
Sé que en mi regreso a cualquier lugar, echaré de menos.
Echaré de menos hasta aquella playa aunque no me guste demasiado, salvo en las tardes tranquilas.
Echaré de menos a esas personas con las cuales convives cada día, con las cuales te ríes, disfrutas.
Echaré de menos hasta esa piscina fría en la cual no me bañaba demasiado.
Pero a veces, es mejor pensar en lo bien que estabas en esos momentos, y vivir siempre el presente.Echar de menos es sano, significa que aprecias lo vivido.

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