Mentiras.

Mentimos porque tenemos algo que ocultar. Algo que se debe quedar en el más profundo rincón de nuestra mente. Algo de lo que no es recomendable que alguien fuese enterado. De ahí, el dicho que va unido a las mentiras es : Ojos que no ven, corazón que no siente.
Quiere decir, que existen algunas cosas, las cuales ocultas para no herir a las personas que más quieres. Y esque resulta, que no hay mayor ciego que el que no quiere ver.
Todos usamos o hemos usado alguna vez las mentiras, tal vez para escabullirnos de un estado un tanto incómodo, o para causar el menor daño posible.
Dicen que las mentiras tienen las patas muy cortas, o que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
Es curioso, porque a pesar de que te sientes aliviado al mentir, desgraciadamente las mentiras actúan como el juego del escondite, que al fin y al cabo siempre acabas descubierto.
Más tarde viene el remordimiento de conciencia, sí, ese tan llamado por todas las personas, ese capaz de volverte loco, de confesar lo inconfesable…
Hay mentiras que no son descubiertas, pero el cargo de conciencia a veces puede jugar en tu contra.
Es igual que cuando estás escuchando una de tus canciones favoritas, en mi caso: Want to in my life, y no puedes evitar el pensar, el darle vueltas a la cabeza, y normalmente, cuando te arrepientes de algo, de alguna mentira quizá, de algún desengaño, te preguntas cosas como:
¿Por qué he llegado a esto? ¿ Por qué lo hice? ¿Cómo lo puedo arreglar?
Examen de conciencia. Es el único examen que nos realizamos nosotros mismos sin darnos cuenta, aunque parezca poco creible, es igual de complicado que cualquier otro examen.
Y al final, al final de todo, cuando te has logrado convencer a ti mismo de que estás realmente arrepentido, empieza a caer esa pequeña gota transparente, de un líquido un tanto extraño procedente de nuestros adentros.
Lloras. Después de esa lágrima, le sigue otra, y otra, así hasta que tu cerebro dice vasta, y te comunica que todo tiene su arreglo, y que llorar no sirve para nada.
Hay gente especialista en mentir, profesional. Y eso quiere decir, que no se arrepienten de nada, lo cual lleva a que jamás aparece una gotita transparente en su rostro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Soy así, porque tú me imaginas así.

Que como te mueras, yo no existo.

Porque existo, al tu imaginarme.

Que si tu te quemas, yo ardo.

Si tu sufres, yo me inundo en lágrimas.

Si tu sonríes, yo soy la niña más feliz del mundo.

Si tu te ahogas, yo llevo siglos en el fondo del mar.

Si tu andas, yo corro.

Si tu eres feliz, yo soy más.

Porque al fin y al cabo, tu felicidad,

es mi felicidad.


Curiosas, curiosas las flores, porque en ellas hay un abrazo para tí. Un beso. Una caricia. Un te quiero. Un adiós. Un hasta luego. Un te echo de menos. Una lágrima. Una mueca. Una sonrisa...

Que bonito es sonreir, ver la vida de otra manera, de esa manera en la cual ni nada ni nadie puede sacarte ésta sonrisa dibujada en tu cara.
Que bonito es reir, ser uno mismo, gritar al mundo que tienes el mayor tesoro que muchos no tienen: la felicidad .
Sin embargo hay veces que este tesoro de aparta por un tiempo . . .