Nos avisa del peligro, puede ser similar a una alarma. Aumenta la sensación del miedo, haciendo a su vez, la aparición de éste sin necesidad.
Se suele parecer a un gusanillo que habita en nuestro estómago...
Incluso a veces parece que el gusanillo se reproduce y no sabes cómo actuar para que éste pare.
Hay dos tipos de adrenalina.
La buscada, la cual simula diversión, emoción.
Y la casual... la adrenalina inesperada, la que normalmente va unida a un rápido movimiento del corazón.
Es curioso, porque cuando queremos sentir la sensación de la adrenalina tenemos que ir a buscarla, pero cuando no la queremos, no sabemos cómo quitárnosla de encima...
La adrenalina, se puede producir también por un beso deseado... una caricia...
y esque la adrenalina que siento cuando estoy contigo, supera absolutamente cualquier estado de pánico.

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