Se fue.

Como me gustaría no recordar. No acordarme de aquellos momentos que viví y que por desgracia, jamás volverán a ser vividos.
Recuerdo...
Éramos felices, mucho. Conteníamos la presencia permanente el uno del otro...
Jamás me será posible olvidar aquel día entre tantos, nosé si quizás me cause algún que otro daño el recordar, o si quizás me sienta mejor el pensar que alguna vez estuve un tanto enamorada.

Lluvia. Como todo principio de una película romántica, al fin y al cabo, eso es lo que éra.
Dos cuerpos abrazados, puestos entre sábanas. Compartiendo caricias, besos,miles de palabras.
Cerraba los ojos, pero no lograba imaginarme nada mejor. Porque cuando estás entre nubes, cuando piensas que no puede haber nada capaz de superar ese momento, vibra de su boca esas dos palabras.
Esas dos palabras, las cuales capaces de hacerte pensar que no puede ser más querido:
Te quiero.
Entre miradas y más miradas, recuerdo algo, no a la perfección, pero sabría por lo menos redactarlo:

- ¿Sabes que pasa? que ahora me encuentro como si estuviese viviendo un sueño, pero si alguna vez, si en algún casual dejásemos de vivir estos momentos, me sentiría tan vacío, que nada me lo podría reemplazar.

- Nunca. jamás ocurrirá.  Deja de torturarte con la mísera duda, porque si en algún caso pasase algo, no permitiría nunca que te sintieras vacío. Porque aunque estés en la otra punta del mundo, nada evitará que lo que seas capaz de sentir, lo sienta también yo.

No queda nada más que mirar el presente.
¿Por qué siempre nos limitamos en asegurar que jamás dejará de ocurrir algo y luego es lo primero de surje?...
Definitivamente, me causa daño recordar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Soy así, porque tú me imaginas así.

Que como te mueras, yo no existo.

Porque existo, al tu imaginarme.

Que si tu te quemas, yo ardo.

Si tu sufres, yo me inundo en lágrimas.

Si tu sonríes, yo soy la niña más feliz del mundo.

Si tu te ahogas, yo llevo siglos en el fondo del mar.

Si tu andas, yo corro.

Si tu eres feliz, yo soy más.

Porque al fin y al cabo, tu felicidad,

es mi felicidad.


Curiosas, curiosas las flores, porque en ellas hay un abrazo para tí. Un beso. Una caricia. Un te quiero. Un adiós. Un hasta luego. Un te echo de menos. Una lágrima. Una mueca. Una sonrisa...

Que bonito es sonreir, ver la vida de otra manera, de esa manera en la cual ni nada ni nadie puede sacarte ésta sonrisa dibujada en tu cara.
Que bonito es reir, ser uno mismo, gritar al mundo que tienes el mayor tesoro que muchos no tienen: la felicidad .
Sin embargo hay veces que este tesoro de aparta por un tiempo . . .