Todo lo que aparece planeado, luego resulta mucho peor de lo que llegábamos a imaginar.
A veces, cuando se avecina algo que realmente nos importa, lo imaginamos tan súmamente especial, tan increíble y único, que cuando llega, pierde importancia debido a la gran ilusión implicada.
No podemos predecir el futuro, ¿por qué nos empeñamos en intentarlo?.
Tratamos de descubrir cómo será la casa dónde viviremos cuándo seamos veterinarios, en un lugar lejano, con árboles abundantes; en medio de un bosque precioso, y con un perrito gracioso que de vez en cuando pone la barriguita mirando al cielo para que le rasques.
¿Cuáles son las posibilidades de que todo ésto pueda ser cierto? Una entre un millón.
Pero a nosotros nos gusta jugar a imaginar, en el fondo habita siempre ese niño feliz y contento de hace unos años.
Nos gusta creer que el futuro próximo será perfecto. Que tendremos hijos preciosos, afortunados en dinero...En parte es obvio, si hemos de imaginar, imaginemos algo excelente, ¿no?.
Bueno, digamos que nos lo pasamos "pipa" jugando con lo impredecible; el destino.
Seguro que cuando tus ojitos cansados entran cautivos por la Señora Oscuridad, y tu rostro reposa después de un día cansado, empiezas a pensar cómo reaccionará tu madre al ver lo desastrosa que está tu habitación, o quizá te pares a pensar justo en ése momento en el que estarás junto a él, o cómo te vestirás mañana para ir al instituto...
En realidad creo que todo ésto es fruto del aburrimiento; seguro que si estuviésemos haciendo cosas durante todo el día no pensaríamos en situaciones futuras.
Digamos que ésto es un granito de ilusión para poder convivir en ésta tómbola a la que llamamos vida, por llamarla de alguna forma :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario