Volver a empezar.

Volver a empezar de nuevo, de cero también dicho. Otra vez lo mismo. Vuelta a obtener ese maldito y complejo sentimiento, pero que a la vez engancha más que un flipi, más que el éxtasis más efectivo, que la maría mejor cultivada, más que el jachís, y nada comparado con el crak, un conjunto inmenso de drogas existentes, y sólo necesito tu sonrisa; el mayor enganche, que mal suena oir : mi mayor manía es tu sonrisa. Que malo es no poder vivir sin eso, sin un vicio que tu cuerpo cada vez lo pide, lo reclama, se cose un papel en el órgano más doloroso: Necesito tus besos.
¿Y qué hay si no los tienes? no tengo lo más necesario, tus besos, tampoco tengo mi mayor manía, tu sonrisa.
Que sólo y exclusivamente te extraño cuando respiro; y lo torturante es, que respiro las veinticuatro horas del día.
Quiero/necesito/urjo/requiero/pido que estés aquí. Conmigo, ayudándome y haciéndome más fácil el respirar con un montón de montañitas de problemas encima, con unos polvos de ceniza de preocupación, de dolor, de tristeza y llanto; pero que con tu presencia se esfuman y son llevados por el viento a un lugar muy muy lejano.
Abrázame, y hazme creer que nada ni nadie nos rodea, que los volcanes y terremotos no están a nuestro alcance, que lo repelemos todo, nosotros somos el norte de la belleza, y lo angustioso de las cosas es el sur.
Dime que nada será como mucho antes ha sido, que te escaparías a la isla más perdida del mundo, y así protegerme de todo, quererme, amarme.
Es fácil, hay necesario un único sentimiento, te propongo algo, enamorate de mi, te apuesto mil besos si lo haces pues.

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Soy así, porque tú me imaginas así.

Que como te mueras, yo no existo.

Porque existo, al tu imaginarme.

Que si tu te quemas, yo ardo.

Si tu sufres, yo me inundo en lágrimas.

Si tu sonríes, yo soy la niña más feliz del mundo.

Si tu te ahogas, yo llevo siglos en el fondo del mar.

Si tu andas, yo corro.

Si tu eres feliz, yo soy más.

Porque al fin y al cabo, tu felicidad,

es mi felicidad.


Curiosas, curiosas las flores, porque en ellas hay un abrazo para tí. Un beso. Una caricia. Un te quiero. Un adiós. Un hasta luego. Un te echo de menos. Una lágrima. Una mueca. Una sonrisa...

Que bonito es sonreir, ver la vida de otra manera, de esa manera en la cual ni nada ni nadie puede sacarte ésta sonrisa dibujada en tu cara.
Que bonito es reir, ser uno mismo, gritar al mundo que tienes el mayor tesoro que muchos no tienen: la felicidad .
Sin embargo hay veces que este tesoro de aparta por un tiempo . . .