Caricias.

Caricias. A veces son las causantes de que después de algún sentimiento habilitado desgraciadamente en tí, logre encojerse y parecer una graciosa tontería.
Calma. Eso mismo suele expresar. Alivio. Tranquilidad.
 Tienes a alguien. Lo sientes, cuando efectúa dicha caricia.
El bello se eleva. Adrenalina abundante. Te quiero.
Porque la palabra caricia, es derivada del cariño. Y el cariño, es sinónimo de un Te quiero.
La palabra más bella, junto con el acto más bello, el cual lleva nombre de caricia.
Parece en ocasiones algo sin importancia. Pero ésta es consiguiente de la escasez, aunque sea en poca cantidad, de la lágrima en el mundo.
A veces. Un par de mariposas, sin saber realmente dónde aterrizar.
Incluso consigue el antónimo, después, puede que cause la cosquilla chistosa.
Que resulta curioso, el choque de dos pieles distintas, causen una tremenda cantidad de sentimientos.

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Soy así, porque tú me imaginas así.

Que como te mueras, yo no existo.

Porque existo, al tu imaginarme.

Que si tu te quemas, yo ardo.

Si tu sufres, yo me inundo en lágrimas.

Si tu sonríes, yo soy la niña más feliz del mundo.

Si tu te ahogas, yo llevo siglos en el fondo del mar.

Si tu andas, yo corro.

Si tu eres feliz, yo soy más.

Porque al fin y al cabo, tu felicidad,

es mi felicidad.


Curiosas, curiosas las flores, porque en ellas hay un abrazo para tí. Un beso. Una caricia. Un te quiero. Un adiós. Un hasta luego. Un te echo de menos. Una lágrima. Una mueca. Una sonrisa...

Que bonito es sonreir, ver la vida de otra manera, de esa manera en la cual ni nada ni nadie puede sacarte ésta sonrisa dibujada en tu cara.
Que bonito es reir, ser uno mismo, gritar al mundo que tienes el mayor tesoro que muchos no tienen: la felicidad .
Sin embargo hay veces que este tesoro de aparta por un tiempo . . .